lunes, 22 de septiembre de 2008

Entrevista a René Ruiz Cerón, Ingeniero de sonido de los Estudios Churubusco


Érase una vez una máquina que a través de un complejo mecanismo ponía simples imágenes estáticas en movimiento: el cinematógrafo. Todo el mundo lo adoró, sin embargo, carecía de un elemento fundamental: el sonido que producían los objetos, animales y personas que aparecían en la pantalla plateada no podía escucharse. Tiempo después, éste se le pudo añadir a los 24 cuadros que en un segundo creaban la ilusión óptica de movimiento. Desde entonces, el cine cambió y con ello, la forma de hacer, grabar y reproducir el audio.

En nuestro país tuvo lugar la Época de Oro del Cine Mexicano durante la cual, grandes compositores escribían partituras especiales para las películas, el audio de los filmes se grababa por separado y finalmente, las imágenes y el sonido se unían a través de la Regrabación. Para poder llevar a cabo este proceso, el Técnico de Sonido se encargaba de transferir las grabaciones del Operador de Sonido en Rodaje a una cinta final; en este proceso se limpiaba el audio, es decir, se atenuaban los ruidos y distorsiones en las voces de los actores o el sonido ambiental de las escenas. El transfer, como se le conoce a esta cinta, pasaba a manos del Editor de Sonido quien es el que hacía la Regrabación.

Las historias creadas en la imaginación por el sonido antes que por la imagen: ese es el cine que el Ingeniero René Ruiz Cerón ha visto durante los 55 años que lleva trabajando en los Estudios Churubusco. A los 18 años, en la década de los 50 llegó a los Churubusco, los más grandes y modernos Estudios de Cine de México, como Auxiliar del Laboratorio de Sonido y ahora, a sus 73 años, su labor le ha valido el que la Sala de Regrabación THX C de estos Estudios, lleve su nombre.

El Ingeniero Ruiz Cerón fue testigo de la transición del sonido óptico (que usaba la luz para consignar el sonido en la cinta de audio) al magnético (que se sirve de imanes para plasmar el sonido en una cinta especial) y de éste, al digital (que convierte el sonido en datos). “Aquí en el estudio se utilizaba la grabadora de ópticos que era monoaural (en un canal se encontraba mezclado todo el audio de la película: música, sonido ambiental, sonidos incidentales y diálogos). Entonces viene la transición del sistema de grabación óptico al magnético. Este cambio fue una labor bastante grande; nosotros adaptamos [las cabezas de] muchas moviolas ópticas (máquinas de edición) a magnéticas para poder hacer el transfer. Después en las salas de proyección tuvimos que adaptarles cabezas a los proyectores de la misma forma en que lo habíamos hecho con las moviolas. Esa fue la primera conversión del audio”.

Don René comenzó a hacer transfers a partir de los rushes y a través de ellos escuchaba lo que ocurría durante la filmación: “¡Escena uno, El Santo contra las mujeres vampiro!; oyes la pizarra y como se va formando la escena, el actor le dice a la chica su diálogo y el director dice: ¡Corte, se queda esa!. Esos pequeños pedacitos de sonido, de rompecabezas que más o menos llevan una secuencia, tú los oyes todos los días o lo que se haya filmado esa vez, porque lo tenías que transferir”

“Cuando yo terminaba el transfer a las tres semanas tenía ya una idea de qué trataba la película, de quién era el personaje principal, quién era el maloso, quien era el bueno, quien era la protagonista, pero sólo del nombre ficticio de acuerdo a la voz. Eso después se armaba y venían aquí a regrabarla con el [editor] que hacia la mezcla en una consola”.

Samperio Galdino “Crusi”, editor de más de 250 películas y compañero del Ingeniero René Ruiz, estrenó la primera consola magnética de los Estudios. Él hacia las mezclas y sincronizaba el sonido con la imagen de la película para regrabarlo al final en una sola cinta. “Muchas veces yo le dije: ‘Oye, yo hice todos los rushes de esa película, déjame ver de qué se trata’; entonces, veía la película y le decía a Galdino: ‘¿Sabes qué? Me desilusionó tu película, mi imagen de cómo era es más rica de lo que yo vi ahorita’. Simplemente la imagen real no era como la que creaba mi mente, la actriz sí era tan bonita como la imaginaba pero el galán ya no me daba la voz que yo había oído. Eso fue parte de porqué me atrapó el cine” comenta emocionado Don René acerca de las imágenes sonoras que él creaba para sí mismo.

El Ingeniero Ruiz Cerón, ha trabajado con algunos de los directores más importantes de la industria cinematográfica nacional como Emilio Fernández, Felipe Cazals, Arturo Ripstein, Jaime Humberto Hermosillo, Alberto Bojórquez, Carlos Enrique Taboada, entre otros. “Aparezco en los créditos de Rojo Amanecer, las que hice con Arturo Ripstein, “La mujer del puerto” por ejemplo, hay muchas que las hice y ponían a otra persona en los créditos”.

“Con todos los directores, debe haber afinidad pues tú te conviertes en sus manos, tienes que ser muy dúctil, tienes que entender lo que quiere, qué es lo que expresó en la pantalla y es difícil que no te lleves con uno, o si no te llevas te va a quedar un producto del cocol, debe haber química, como dicen, o sea, si tú no le entiendes al proyecto no eres un buen operador… Y un operador debe entenderlo” opina Don René.

Además de participar en el área de Edición de Sonido, el Ingeniero fue uno de los pioneros de la Sala de Doblaje, pues él instaló y operó por primera vez el equipo de los Estudios Churubusco. “Muchos directores me llamaban para hacer doblaje, pues si la grabación se calculaba en una semana yo la sacaba en cuatro días, puesto que traer a los actores era una lanota”.

“Por ejemplo, a Raúl Araiza no le gustaba la idea del doblaje, pero cuando hizo “Fuego en el Mar”, no le agradó como quedó una secuencia dramática en la edición final ya que el audio se cortaba. Yo pensaba que en Doblaje podía quedar mejor. Le dije: ‘vamos a hacerlo’ y él decía que no, que los protagonistas no hacían igual la voz en el doblaje que en la filmación y yo le decía, que sí la hacían. Finalmente lo convencí, a Raúl le encantó el resultado y ya quería que dobláramos toda la película”.

Actualmente el Ingeniero Ruiz ya no participa en la parte creativa del Departamento de Sonido ni en la Sala de Doblaje pero aún trabaja para los Estudios como Jefe del mismo departamento. “En las últimas regrabaciones uno de los ayudantes me dijo que corrigiera el zumbido que había en uno de los diálogos de la actriz; yo no lo había escuchado así que lo regresé para localizar el sonido, me costó oírlo cinco veces y hasta que lo escuché lo corregí”.

“En ese momento decidí que ya era tiempo de retirarme. Cuando tu oído no empieza a registrar los cambios, necesitas darle libertad a los que vienen detrás de ti. Esa fue mi opinión y por eso dejé de operar. Me dediqué más al mantenimiento del equipo pero ya no a tomar decisiones de mezcla en el momento en que se esta limpiando el audio”.

En los últimos años, la Sala de Grabación Estereofónica, donde el Ingeniero realizó gran parte de su labor, ya casi no se usa; ahora los audios van directamente al laboratorio THX donde no se necesitan las consolas magnéticas; por eso mismo, el Ingeniero ahora asesora a las nuevas generaciones de Editores de Sonido. “Trabajar en los Estudios Churubusco y estar en esta Sala de Grabación en donde estuve haciendo proyectos durante mucho tiempo, es la vida para mí e irme a otro lado sería como morir.” fiinalizó el Ingeniero René Ruiz Cerón.

2 comentarios:

Gersan dijo...

No olviden dejar un cometario, saludos, aplausos o rechiflas, unos mejor recibidos que otros ok. saludos.

Samuelósteles dijo...

te voy a matar!!!

te lo juro!!

me hiciste leer todo en inglés y luego resulta que había una entrada en español!!!

Te lo advierto, una más de éstas y despídete de esta tierraaaa!!!